El ágil movimiento de la voluntad…

Pilo Cruz   2 febrero, 2013   Comentarios desactivados en El ágil movimiento de la voluntad…

El rumbo de la voluntad empuja el viento del esfuerzo. El ánimo de dudarlo arrebataría el valor de la autoestima, por lo que ser consciente de ello es un paso importante para la evolución de la satisfacción personal.

Evita detenerte en rescoldos que te hayan quemado demasiado, que están olvidados y que tan solo  sirven para frenar el impulso de creer en lo que has de conseguir, en lo que se experimenta día a día y en lo que el camino del futuro te traerá…
El calzado de los pies, como son los años que acreditan la valía del cuerpo, reafirma la intención de nuestra seguridad. Siéntete cómodo con ellos y permitirás al cuerpo caminar por donde tu mente quiera. Piensa que la debilidad no debiera imponerse como timón del barco de la esfuerzo; decaeríamos frente a un estado de impotencia . Es mejor evitar escucharla, esquivándola en la medida que se pueda, sin dejar de ser conscientes de que dependiendo de las circunstancias a veces venza frente a la fragilidad emocional.

Unos días más que otros siento el cansancio de retirar continuamente las piedras que surgen en mi recorrido vital…No en vano consigo quitar, aunque sea, las más chiquititas, las que aún así no dejan de ser pesadamente molestas…No siempre la silueta que acompaña al cuerpo nos hace ver la vida sencilla, y menos cuando hay una enfermedad de por medio…Lo difícil es hacer fácil lo que nos resulta complicado…
“Me muevo impulsado por las alas de una libertad que quiere expandirse alrededor de mi dicha. Necesito confiar en lo que quiero sentir, en cuanto puedo dar…No me detiene un mal día, aunque éste ponga su empeño en causarme dudas. Merezco conversar conmigo mismo, en un claro diálogo con mi corazón. Si la vida activa mi vida, quiero provechar un tiempo que puedo disfrutar.
Hay rincones de él que están hechos para mi. Otros para compartir”..

 

Pilar Cruz Gonzalez

Sobre Pilo Cruz

No me gusta complicar lo que considero sencillo. Estoy en perpétuo estado de aprendizaje. Aún tengo muchos sueños por cumplir, y disfruto de los que ya soñé cuando anduve despierta. Aprendo cada día mirando a los ojos de quien me mira, escuchando palabras no habladas por mi, y sintiendo el sentir de los demás. Soy un aprendiz de la vida...