El arte del disimulo…

(Disimulando…)

Recio y altanero es el porte del disimulo…Disimular es todo un arte..

“Ocultar” nuestra presencia, sensaciones, incomodidad o inseguridades,  bajo comportamientos soslayados…Gran destreza implica su manejo. Su puesta en escena es la maestría de lo creíble.

Más aún, si se han de disimular afectos, se convierte en arrogante espadachín de una emoción. El disimulo de lo que ha de mostrarse como afable es un auténtico engaño emocional. (“¡Cómo se puede ser tan mentiroso engañando y haciéndose agradable y servicial!”)

La diplomacia del disimulo es la habilidad del engaño para lograr hacer creíble lo que en verdad resulta ser ficticio. El disimulo puede ser cómplice de una solemne mentira.

Hay diestros “disimulados” en su manifestación. Disimulan bien, y engañan mejor (en el fondo consiguen engañarse hasta así mismos). Una gran habilidad, sin duda.“ Disimulo que te aprecio aunque mi deseo sea ignorarte”

Disimular un estado de felicidad o plenitud, cuando en realidad uno se encuentra mal para no generar malestar a quien está contigo. No intentas engañar…solo…”disimular”.

Disimular “no ver” a quien de antemano te ha visto, y hemos visto…No quieres mirar los ojos que te observan. No quieres hablar, no quieres que te pregunten, no quieres recordar…Se tiene prisa, no hay tiempo para parar….

Hay una táctica muy común: “disimular ante la presencia del otro”, como hacer  que te conozco sin saber quién eres”.

Seguir con el disimulo cuando aún sin certeza creer que “te suena”. (Algo más que habitual)…

“Disimular un “querer” es un mal perder…

“Si no me quieres no disimules quererme. No quiero tu disimulo como falso querer.” Prefiero la ausencia de tu cariño a tu disfrazado amor.

 

Disimulo estar preparado para una determinada situación…¡Me pillan en mi falta de preparación!….El disimulo mal empleado es mano para la caricia engañosa del desastre.

“No disimulo en la amistad. Si lo hiciera podría perderla, jamás ganarla”.

 

Hay disimulos inocentes, aceptables, naturales que accionan el botón de la necesidad. También disimulos traicioneros, cómplices de la suspicacia…

“No disimules ser alguien que no eres para esquivar ser tú mismo”…

Hay quien utiliza el disimulo alegremente, sin calcular la magnitud de su simulación…

“¡Si disimulas esmérate en hacerlo bien!” (dan ganas de decir)

A veces disimular una risas puede hacernos llorar…

 

 

Pilar Cruz Gonzalez

Sobre Pilo Cruz

No me gusta complicar lo que considero sencillo. Estoy en perpétuo estado de aprendizaje. Aún tengo muchos sueños por cumplir, y disfruto de los que ya soñé cuando anduve despierta. Aprendo cada día mirando a los ojos de quien me mira, escuchando palabras no habladas por mi, y sintiendo el sentir de los demás. Soy un aprendiz de la vida...

Un comentario en “El arte del disimulo…

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