La cara del cariño…

Hoy se me antoja acercaros a una «fuerza» que mueve magistralmente los hilos de nuestros sentimientos y emociones: el cariño.
Ésta expresión afectiva es un aura resplandeciente que danza al son con el que toca el amor. Se adapta a nuestras formas emocionales cuando está bien delimitado, o por el contrario, se oculta entre los escondites por donde juega el desamor, la traición o el perjurio, huyendo al sentirse rechazado.
¿Quién no se ha visto arropado por un hermoso halo de amor, o quién lo ha percibido en el horizonte como agua sedienta que necesita amar? Hay quienes alcanzan su gloria, o quienes terminan con él en los infiernos donde se quema el odio.
Acerquémonos al reflejo del cariño según la lente con la que la vida nos permite verlo…

Tipos de cariños…

Hay cariños que nacen. Otros que se hacen. Los hay que se amasan con el tiempo, o los que mueren con él. Ésos otros que se nutren de la comunicación, o los que escuchan sus silencios. Cariños que son efímeros, o inmortales. Cariños que no saben cómo expresarse y los que sólo saben callar, aquellos que se reservan a la espera de un importante sentir.
Cariños que se alimentan del alimento de la rutina. Cariños que se esfuman cuando les acompaña la sombra del abandono. Hay cariños cimentados en el pilar de la familia, de los amigos. Cariños dolientes que no son correspondidos. Cariños incondicionales, inquebrantables que lideran sólidas relaciones. Cariños que brotan del alma y que llegan al corazón, y otros que el corazón ni siquiera puede escuchar. Cariños que surgen de una palabra, de una sonrisa, de una mirada. Cariños que congela el amor para poder ser amados algún día. Cariños que nacen con la vida y que no se lleva la muerte. Cariños rezagados, temerosos y prohibidos. Cariños que dan, sin esperar nada a cambio. Cariños que no quieren, aunque uno quisiera querer. Cariños abandonados, arrinconados, congelados, desterrados en la trastienda del olvido. Cariños que escriben con la tinta de la fidelidad. Cariños eternos, almidonados por la fuerza del amor.

Amigos y seguidores del Blog de Aura, espero que al leer ésta entrada, la sombra de “un determinado cariño” haya perfilado en vosotros complacientes sonrisas e iluminado el latiente corazón. Si es así, habrá merecido la pena acercarnos a los albores del cariño.

Pilar Cruz Gonzalez

Sobre Pilo Cruz

No me gusta complicar lo que considero sencillo. Estoy en perpétuo estado de aprendizaje. Aún tengo muchos sueños por cumplir, y disfruto de los que ya soñé cuando anduve despierta. Aprendo cada día mirando a los ojos de quien me mira, escuchando palabras no habladas por mi, y sintiendo el sentir de los demás. Soy un aprendiz de la vida...

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