No te culpes…

 

¿Porqué siempre se nos ha enseñado –hemos aprendido- a vivir con el peso de la espada de Damocles? (Frase de un historiador griego donde refiere que sobre nuestra cabeza pende una espada que, en cualquier momento puede caer sobre nosotros)…

Y digo yo…¿no se podían haber inventado otra cantinela? ¿Dónde está la dichosa espada que nunca se deja ver pero sí sentir? ¿Tiene nuestra cabeza fuerza suficiente para aguantar tal peso? ¡NO!

PROPUESTA: si alguno de nosotros atisba la dichosa espada en su “tejado corporal”, que avise, y devolvemos todas juntas (es cómodo paquete) al historiador (en fin, o a sus herederos), para que cambie ésa pesadilla, que tantos quebraderos de cabeza nos da, por un real cuento con final feliz…Que nos deje al menos pensar con claridad, y no con el peso de un incómodo hierro que únicamente punza con saña para conducirnos a crónicas y dolorosas migrañas.

Ahora nos ponemos un poquito serios…,-pero lo justo-, para poder plantarnos frente a nuestro día a día con valentía y firmeza, sin sobrecargas, sin espadas ni pesos que nos engullan en la temida “culpa” que tantos quiebros de cabeza ocasiona a los moradores de este santo espacio terrenal llamado MUNDO.

Allá vamos, pues…Dejemos la mochila que llevamos incorporada a nuestras espaldas en el suelo. Relajémonos, y sintámonos como ligeras aves que quieren organizar su vuelo por un cielo repleto de posibilidades estupendas…¿Estamos dispuestos a volar?…No tenéis más que desplegad las alas que ayudan en ésta aventura que es la vida…

 

 

No te culpabilices por el mero hecho de sentirte frágil, cuando estás pasando un momento de debilidad…No te culpes por lo que seguramente es “nada”, y ocupa de “mucho” bueno tu pensamiento y tu corazón…

No generes culpas donde has de sentir paz…Si te das cuenta, y lo miras bien, son meros espejismos que nos persiguen desde antaño…

No te sientas mal por la sensación de “no dar más” de lo que ya estás dando…Seguramente das, y mucho; más de lo que tú piensas. En ésa entrega, posiblemente dar más aún te generaría a ti mismo darte menos. Equilibra la dádiva…y no dejes que nadie utilice la palabra “egoísta” para hacerte sentir mal…El cansancio que se puede generar al “estirar” tus posibilidades te va a ocasionar un agotamiento físico emocional.

No eches culpas a la mochila de tu generosidad. Sé benévolo también contigo mismo, como lo eres con los demás (busca un espejo para ver bien el reflejo de tus anhelos). Necesitas que tu cuerpo se alivie de cargas…

No sufras por lo que no has causado, por lo que no generas…Te estás perjudicando exclusivamente a ti…Cámbialo por lo que eres capaz de crear.

No te culpes porque necesites de tus propios cobijos para sentirte bien, ni porque busques momentos únicos en donde tú seas quien sienta todas las sensaciones que tus percepciones pretenden…Date espacio para ti, para dejarte fluir, para reflexionar, para encontrar estabilidad…

No te culpes por precisar ser tú mismo, por buscar espacios de sosiego en donde escapar del ruido de la rutina para encontrar la mudez de tu pensamiento…Donde menos esperas los tienes…Solo hay que recurrir a la mirada interna, a la que tu ser te propone…

No te culpes por necesitar de ése suspiro que envuelve la serenidad, ni por desconectar de ése mundo exterior con el que convives a diario para conectar con tu exclusivo mundo interior…Elige tú mismo la sintonía de tus pausas…

No te culpes por haber encontrado esa soledad que esperaban tus furtivos silencios…Ahora el sonido de las palabras no se aprecia…Solo escucha el sentimiento de tus emociones…

Aleja las culpabilidades de aquello que no has hecho, que jamás hiciste, sentimientos que se adueñaron de ti de manera errónea, que llegaron a tu vida sin que tú fueras quien los llamara.

No culpes a nadie…lo mismo que debes hacer contigo…La vida es un repertorio de situaciones complejas que no sabemos manejar…La rapidez nos lleva a guiarnos en base a nuestras percepciones, según siente el corazón, nuestra ira, nuestra decepción, nuestro amor…Quizá estamos acostumbrados a hablar más de la cuenta, cuando lo mejor sería callarnos, o…hablar despacito…Escuchamos cuando queremos, no cuando el sonido que nos llega es lo suficientemente alto para oírlo…

En fin…una vez más vemos que el disfraz de humano que cubre nuestro cuerpo pudiera ser de una talla grande, o demasiado pequeña,…quizás…Lo bueno es saber por dónde nos sobra, dónde hay que ajustar, o añadir…Siempre estamos a tiempo…aunque lleguemos a nuestras metas “por los pelos”…Nuestra felicidad está en juego…¡No juguemos con ella; depende únicamente de cómo nuestro corazón la acepte!

¡Vive! ¡Siente!…No dejes de hacer lo que tu interior te está pidiendo insistentemente. Escúchalo. Detente y date el tiempo que tu reloj vital te está pidiendo…No dañarás a nadie por atender su llamada…Más bien sanarás rincones heridos que necesitan curarse con tu única atención…

Escucharnos con detenimiento nos permitirá prestar atención a frecuencias cercanas que desconocemos tener. La rapidez de la vida no nos permite detenernos frente a nuestras reflexiones…Y lo necesitamos más de lo que creemos…

Si te mimas como necesitas sabrás cómo querer a los demás…

Disfruta de cada color que la vida pinta a diario para ti…

 

 

Pilar Cruz Gonzalez

Sobre Pilo Cruz

No me gusta complicar lo que considero sencillo. Estoy en perpétuo estado de aprendizaje. Aún tengo muchos sueños por cumplir, y disfruto de los que ya soñé cuando anduve despierta. Aprendo cada día mirando a los ojos de quien me mira, escuchando palabras no habladas por mi, y sintiendo el sentir de los demás. Soy un aprendiz de la vida...

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