Me cansé de esperar…

Me cansé de esperar…

Agoté el tiempo de espera tras dialogar con la conciencia de mi amor.

Se ensordecieron las señales de tus pausas, las pautas de los afectos y tu firme pasividad…

Dirigiste la mirada de la esperanza en dirección opuesta a la llamada de mis anhelos.

Mi amada princesa, abandonaste el trono del afecto a la desidia del desamor, dejando de ser tu rey para convertirme en lacayo de las huellas que dejaban tus pasos en el camino de nuestra vida….Perdiste todas las ilusiones que compartiste conmigo en el camino del desánimo…

No culpo a tu cariño, ni que tu amor se haya olvidado de mi…No fuiste verdugo de mi soledad, ni dueña absoluta de un corazón que decidió dejar de amar a alguien como yo.

Cuando nadie llenaba tus manos de caricias, mientras el tiempo secaba las gotas derramadas por nuestro amor, tú las cerrabas para mí, sin permitirme sentir el calor de tu piel.

Seguí esperando las caricias que a diario me regalaste, tu inocente candor y el aroma de tu pasión al tiempo que marcabas clara lejanía al tiempo, prolongando la distancias de nuestros dulces encuentros…

Mi vida…mi inocente princesa…Renunciaste al castillo de tus fantasías por un recio corcel de dudas…

Empeñaste el ritmo de tus pasos a un futuro incierto en donde no estuviera yo, para no desplegar tus alas en el refugio de mis abrazos.

Lo elegiste así…

Fue la decisión de tu frustración como amiga, como amante y como compañera de vida… Nunca hubiera sido la mía…

Te quise hasta la locura, donde la razón es el hilo que sostiene al amor.

Me empujaste a marchar a un camino vago, sin retorno, solitario en besos y caricias, ensordecedor de silencios que gritan tu ausencia.

Era consciente que jamás volvería a sentir la calidez de tus deseos, el roce suave de tu nacarada piel…

¿Todo había terminado o era yo quien seguía aún soñando?

Era una eternidad esa espera en la noche de gélidas respuestas.

Alejarte de mi lado era lo más cercano que podía tener de ti…

Me pregunto si quedó algún rescoldo de nuestro tiempo de enamorados.

Quizá hube de soltar antes las riendas de un amor ya quebrado…

Pero la fuerza del cariño, cuando no entiende de cobardía ni de olvidos, no sacia el hambre del amor en un solo instante…

Solo el desafecto olfatea el humo de la desidia y la llama de la desilusión… 

Pero…hoy me acordé de ti…Añoré tu presencia, aún esquiva.

De todos los años en los que te amé…

Y me sigo preguntando si me amaste en algún espacio de tiempo de tu vida.

Me asomo a la ventana desde donde fui testigo de tu marcha, la ventana que tantas veces abrimos a la brisa del amor, y que llenó de luz nuestros días…

Hoy veo otro amanecer, pero sin ti…

Hay un amor que espera ser amado…

Unos brazos que ansían ser acariciados…

Y una esperanza que evoca tiempos pasados…

 

Pilar Cruz Gonzalez

Sobre Pilo Cruz

No me gusta complicar lo que considero sencillo. Estoy en perpétuo estado de aprendizaje. Aún tengo muchos sueños por cumplir, y disfruto de los que ya soñé cuando anduve despierta. Aprendo cada día mirando a los ojos de quien me mira, escuchando palabras no habladas por mi, y sintiendo el sentir de los demás. Soy un aprendiz de la vida...

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