El amigable FACEBOOK…



Hace algo más de un año, un buen amigo me invitó a “husmear” por los lares del FACEBOOK. No tenía la menor idea de lo que era. Pensé, en un alarde de ignorancia, que mi amigo bien pudiera estar recomendándome algún “libro” interesante, más bien extravagante, diría yo, y es que mi desconocimiento sobre dicha palabreja era más que claro…

¿Caralibro? Me dije, en el afán de traducirlo a un lenguaje coloquial y legible, al “castellano”…

¡Face-book! ¿Es que todo lo que en teoría pintaba “interesante” tenía que nombrarse con palabrejas raras?.

No me avergüenza reconocer que siempre he sido poco dada a tratar de cerca las nuevas tecnologías (más que nada por mi hábil torpeza frente a ellas), a investigar todo lo relacionado con el “internete”. No me ha gustado usar “de más” las posibilidades de mi pantallita, lo que mi teclado me podía descubrir llevándome al “Google”, o a otras dimensiones similares. Hasta que topé con el “caralibro”, mi ordenador se trataba de un exclusivo aliado a la hora de escribir, y punto. Cuando las palabras escritas “se adormecian”, mi ordenador descansaba cómodamente sobre la mesa de mi habitación.

Confieso que con semejante ofrecimiento consideré a mi amigo, “un Friki puesto, o entendido, en todo lo relacionado con los entresijos del ordenador”…No en vano, fuera de “frikadas”, le hice caso, y seguramente lo hice por no faltar al dulce legado de la amistad, o tal vez, engatusada por mi curiosidad, claro está. Nunca está de más aprender…¿No? Pero…¿y si mi incursión por ahí me atrapaba en las redes de “lo desconocido”? ¿Y si merodear por sus “funciones” me convertía en una “friki feisbuquera”?

Sin pereza alguna puse en marcha mi olfato, y husmeé por la página a la que fui invitada por mi amigo…No acerté a comprender los “aromas de amistad” que de allí se desprendían… No sé si por mi instinto de desconfianza, o por mi falta de entendimiento, aquello no me “olía” bien. No comprendía que cientos de “amigos”(¡cientos, y todos “amigos”!) se pusieran de acuerdo para hablar entre sí. Se me escapaba de la lógica.

Me quedé asombrada: ¡no sabía que mi amigo fuera amigo a su vez de cientos de personas convocadas bajo el precinto de “amistad”!…¡Caray, qué poder tenía la amistad, y qué poder tenía mi amigo!…Y es que mi parca consideración de la amistad, la que se limitaba a un determinado grupo de amigos, de a pie, los que me acompañaban en el devenir de la vida, no era clara bajo la sombra de un espacio llamado Facebook. ¿Eso se consideraba amistad? Sin premuras, lo supuse como una de las tantas “moderneces” que embaucan al tiempo para desgastarlo, algo similar a “otra red social” que usaban mis hijos a diario para conectarse y mandarse mensajes con los amigos, actitud que yo, sinceramente, no entendía, pues no “soy de palabras frías”, de aquellas que no puedo ver nacer de una boca sincera, o lo que un lenguaje corporal es capaz de expresar ante un sentimiento. Ese “cachibache” era un medio más para estar “colgado” del ordenador. Pensé.

Pero, ¿no resultaría que en el fondo me fastidiara que a mi, pobre mortal, personas del recuerdo no reclamaran mi amistad? Pensé en que sería absurdo asomar la cabeza por ese laberíntico espacio. ¿Quién me iba a buscar? ¿Quién detendría su tiempo para saber de mi, quien solía recurrir a más de “un silencio” para comunicarse?…

Por no hacer un feo a la invitación de mi amigo (más bien, por un gesto de educación –dejémoslo ahí-), atravesé los limites de ese “mundo”, y paseé por él de manera confusa. No entendía bien su finalidad. Admito que “esas cosas del internete” siempre me han dado demasiado respeto, hasta incluso “miedo” por cuanto se habla de él, de lo que me llega como “desconocido”. Tras una pantalla de ordenador, no sabemos quiénes somos en realidad…Podemos “ser” o podemos “fingir ser”…De cada uno depende nuestra sinceridad y honestidad.

Buscar a “las que fueron amigas del colegio, o simples compañeras”…no me llamaba la atención. Primero, porque casi ni me acordaba de sus apellidos, de sus nombres (la memoria del tiempo se me escabulle), y segundo, porque pasados los años poco tenía que compartir con ellas…Si antes era una “sombra” que vagaba en derredor a ellas buscando atisbos de compañerismo, ahora seria un inevitable ¡fantasma!

Me aventuré y curioseé por este lugar de “reencuentros”, esperando encontrar a alguien conocido…¡Ilusa! Si mi amigo se encontraba por ahí, era un aval de que malo del todo no podía ser…

Activando mi memoria, fui testigo de cómo mi archivo de amistades olvidaba los nombres que pretendía localizar. “¿Cómo se llamaba ésa chica del cole con la que me llevaba más o menos bien…Ana, Eva, Aurora?” ¡Imposible! Y menos localizar los apellidos…¿Pero qué hacía yo ahí?

Forcé la memoria residual de la amistad, ésa que se esconde con el paso del tiempo y que de alguna manera enternece los recuerdos, para encontrar una “vieja amiga”…¡La localicé!…Madre mia, cómo pudieron pasar los años tan deprisa…¡Era ella! El caso es que había rasgos comunes que me la recordaba…No había duda. Pero…si esa foto que la presentaba en su página del Facebook la hacía parecer “mayor”…¡yo también lo era!

Y añadido a las complicaciones de su manejo (reitero mi torpeza)…¡vi que también había que poner una foto con la que reconocernos! Esto se complicaba cada vez más…Mis arrugas, mis canas, mis kilitos de más…¡Mis años! A la coquetería femenina no le gusta jugar con la edad, y menos ser expuesta ante personas con las que a priori no me une “nada”…Si esto era un juego…había que seguir las reglas…¿O no?…

Y siguiendo la estela de leal amistad con mi amigo, no me quedó “otra” que darme de alta como una feisbuquera más. ¡Todo sea por la amistad! Ya tenía Facebook…¿Y qué? ¿Para qué?…Insté a mi marido que “se hiciera amigo mio” para no sentirme desprotegida en un lugar que apenas conocía…Sabía que si le tenía cerca, todo iría bien…Sus ojos verían lo que los mios quizá no vieran. Él, como informático, podía ayudarme y facilitarme soluciones, aparte de protección. Nunca se sabe…

Han pasado casi 2 años de mi incursión por el “caralibro”…Lo que en un principio no me gustó, lo que consideré absurdo, es ahora un camino repleto de luz, una mano sensible que me acompaña en la amistad, en mi faceta como Terapeuta, y una herramienta que me acerca a la humanidad de las personas…Reconozco que hay quienes en él son “tal cual”, sin escondites, y quienes bajo su antifaz hacen creer que son lo que en realidad no son…Como en la vida misma…Allá cada cual…Solo decir que impera en mi la sinceridad, no el engaño, y quien no se ciñe a ello, es obviado dentro del espacio de “amistad feisbuquera”.

Pero mi Facebook es “especial”. En él compartimos emociones de vida, sueños, enfermedades, quiebros, problemas, ilusiones, vida y también “despedidas”…Podemos secar lágrimas y regalar sonrisas…No es exclusivo de mi persona, más bien de quienes se acercan a él para participar de vivencias reales, las que nos aproximan a lo auténtico de la existencia. Es una ventana abierta a la compañía, a la amistad, al cariño y al respeto…. Únicamente pido que no se hable de política, de religión y sexo, solo tienen cabidas las emociones.

En mi “feis”, como se le nombra coloquialmente entre los que navegamos por él, la amistad no sabe de distancias, no hay océanos que nos separe de un signo de ternura y entendimiento; tan solo la pantalla de un ordenador es quien nos acerca a los sentimientos.

Cuando conozco a “las personas” se almacena cariño en las palabras que quedan prendidas al teclado.

Inevitablemente hay un “lado menos agradable” motivado por quienes usan su “muro” para disfrazar mentiras, para falsear sus sentimientos y mostrar una “cara”, sabiéndose poseedores de otra bien distinta. desgraciadamente, tuve que encontrarme con alguna persona así que fue eliminada de mi lista de amistades cuando retiré el antifaz con el que engañaban.

Pero para quienes no disfrazamos una mentira y exponemos el corazón al calor del afecto, el feis puede resultar algo verdaderamente “mágico y bello”…

Soy un aprendiz de las señales de la vida. Tengo la suerte de que muchos de mis amigos feisbuqueros son grandísimos maestros de vida, con historias verdaderas que me acercan a la realidad del ser humano, a ésa esencia que les hace ejemplares para mi.

Hay para quienes creen que es algo absurdo, que se torna como un “buscar amigos”, sin más… En mi caso no tengo personas por el hecho de aumentar la lista…. Solo comparto “sentimientos de vidas” con la seriedad y el respeto que merece cada uno de ellos.

Antes de ser feisbuquera tenía amigos, y reconozco que eran los que se cuentan con los dedos de ambas manos. Pocos, pero de siempre…

Ahora puedo decir que tengo amigos, y son los que cuentan mi alma.

Pilar Cruz Gonzalez

Sobre Pilo Cruz

No me gusta complicar lo que considero sencillo. Estoy en perpétuo estado de aprendizaje. Aún tengo muchos sueños por cumplir, y disfruto de los que ya soñé cuando anduve despierta. Aprendo cada día mirando a los ojos de quien me mira, escuchando palabras no habladas por mi, y sintiendo el sentir de los demás. Soy un aprendiz de la vida...

4 comentarios en “El amigable FACEBOOK…

  1. jose i mari

    Querida Pilo, no te lo creerás pero ayer mismo escribí en mi libreta (siempre lo hago antes de publicar un post) sobre el mismo tema que me he encontrado hoy en tu blog…Hablo de lo mismo, del «feis», de mi descubrimiento, sólo que con unas palabras que están muy lejos de las tuyas porque tu manera de expresar es inigualable y única….No lo he publicado todavía esperando que pasen estos días malos (mañana sería mi aniversario de boda…)Cuando lo haga ten seguro que lo haré pensando en como tú lo has escrito…Yo quizá no trasmita tanto como tú, pero intento superarme día a día. Lo que más me ha gustado es ver que hemos pensado en lo mismo, y que andamos metidas en este fantástico mundo, gracias al blog y al feis te conocí….BESOS.Mari Carmen

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  2. Lola Mariné

    El «caralibro» no entiende de fronteras.
    No es oro todo lo que reluce, ni tampoco vil metal, pero es otra forma de comunicarse y cultivar amistades que con el tiempo lo serán de verdad.
    Besos.

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