Sin rodeos…

 

Cuando hablamos de nosotros mismos solemos “generalizar”, evitando, así, concretar rasgos de nuestra persona. ¿Timidez, miedos, frustración nos empujan a querer/tener/necesitar matizar el color de nuestra personalidad? Al mostrarnos ante otras personas, la mayoría de las veces lo hacemos equiparándonos con «alguien o algo», a modo de ejemplos que nuestro «oyente» no logra comprender…Una vez más nos cuesta “ser”, y evitamos “ser”, o que se vea como “somos”…Hay un cierto pudor a mostrarnos tal y como somos. Los silencios nos avalan, nos protegen…Las palabras nos desnudan…

¿Nos hacemos complicados frente a una explicación que debiera ser espontánea, natural y sincera? ¿Recurrimos a ornamentar expresiones cuando “el fondo” (el mensaje) se nos queda corto, cuando nuestra retórica es dubitativa e insustancial, cuando no sabemos cuál es el fin de nuestro mensaje?

“Sé a quién llegar porque sé lo que quiero”…(no siempre es sencillo)

 ¿Quizás prolongamos demasiado nuestra exposición para evitar llegar al epicentro de nuestras sensaciones, dando rodeos para no decir “nada” y ocultar “todo” lo que podemos llegar a sentir? Y más aún nos ocurre en determinados campos de la vida en donde el terreno está sin allanar, salvaje, repleto de matorrales que nos impiden ver con nitidez el suelo por donde pisar con seguridad.

Así no llegamos a ninguna parte, está claro. Nos estancamos en nuestras relaciones personales, y/o individuales. Así evitamos que se nos conozca, no dejando que nuestro espacio de emociones se explaye a su antojo, poniendo candados a las sensaciones que han de progresar adecuadamente para desarrollarnos como personas “normales” (¿Y qué llega a ser normal en un mundo donde la lupa de lo “normal” tiene la lente nublada?) Evidentemente fingir sentimientos, para “ser aceptado”, para “evitar ser uno mismo”, para “escondernos en nuestro propio hogar interno”, para….,es signo de que algo por nuestro interior no funciona con “normalidad”.

Son los miedos internos los que evitan ser naturales con los demás, inclusive en el caso de ser reales con nosotros mismos, y nos colocamos una máscara que esconda nuestras verdades y exponga, en ocasiones, nuestras miserias.

Seamos concretos, precisos, y no demos rodeos a lo que la pupila del alma ve con nitidez…

Aprendamos a despojarnos de lo molesto, de las inseguridades y de lo negativo; de todo aquello que nos frena el impulso de avanzar, y demos la mano a una sencillez que nos llevará a la sinceridad.

 

Pilar Cruz Gonzalez

Sobre Pilo Cruz

No me gusta complicar lo que considero sencillo. Estoy en perpétuo estado de aprendizaje. Aún tengo muchos sueños por cumplir, y disfruto de los que ya soñé cuando anduve despierta. Aprendo cada día mirando a los ojos de quien me mira, escuchando palabras no habladas por mi, y sintiendo el sentir de los demás. Soy un aprendiz de la vida...

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