El temor no es signo de flaqueza…

Un temor no tiene porqué vincularse a la flaqueza ni a la debilidad. Podemos encontrarnos fuertes emocionalmente, y sentir un temor cercano, íntimo, muy nuestro.

Cuando nos enfrentamos a un temor, y le vemos cara a cara, pareciera que un trocito de nuestro pensamiento advirtiera fragilidad, como si al no ser capaz de controlar la situación pidiera ayuda a través de continuos toques de atención. Nos avisa, advierte, repetidamente, que la sensación de inseguridad le hace sentir intranquilidad, sin ser consciente, incluso, de cuál es la causa que se lo produce. O tal vez sí, pero el miedo intenta taparlo…
Cuando un temor se hace dueño de las reflexiones internas, hemos de intentar no guardar para nosotros la sensación de fragilidad que nos persigue, aún creyendo que por el mero hecho de expresar cuanto ocurre por el pensamiento no se suavice la intensidad del miedo.

En infinidad de ocasiones, escuchando en voz alta un problema al que vemos de una dimensión inmensa, reducimos su espacio a “problemilla”. Su escucha, al menos, calmará la ansiedad que nos genera. Callarse para sí no beneficia, es más, solo sumará desazón al no dar solución a lo que no sabemos manejar.

Comparte tus sensaciones, quitándote el pudor que desnuda tus emociones, y verás que llegan a tornarse en suave preocupación y no en el amargo temor que atenaza la mente. 

Bajo la fuerza de un temor somos presa de un control que altera nuestro estado personal, como si quisiera situarse por encima de nuestros propósitos y aniquilar el valor y coraje con el que solemos enfrentarnos en la vida.
Hacer del temor un compañero solitario, al que se debe aislar en el hueco de la inseguridad, puede generar una mayor angustia.

Piensa que igual que compartimos con los nuestros cuanto nos hace plenamente feliz, también es necesario exteriorizar la preocupación que sentimos frente al miedo o temor. Escuchar a quien nos oye nos vendrá bien, y abrirá alguna puerta de solución, seguro. Estar bien es cosa de todos. ¿Si un ser querido demanda tu cariño, tu atención, tu escucha para un determinado estado emocional, estarías dispuesto a darle tu tiempo, tu cariño y tu amor? Está claro que sí.
Habla, pues, si necesitas ayuda, si tu inquietud es incesante, si quieres que alguien te escuche, por mucho que te cueste, y exprésate sin pudor. 
Muchas veces al sacarlo de nuestra cabecita se torna en sereno entendimiento logrando ahuyentar al temor…

Y si te cuesta conseguirlo, no te agobies. Darse cuenta de ello será alivio para nuestra desazón.

Somos humanos. Sentimos, vivimos y compartimos emociones que pueden gustar más o menos…Tanto la felicidad como el miedo son compañeros asiduos en nuestras vidas. Manejarlos con paciencia y comprensión beneficiará a nuestra seguridad personal.

 

 

Pilar Cruz Gonzalez

Sobre Pilo Cruz

No me gusta complicar lo que considero sencillo. Estoy en perpétuo estado de aprendizaje. Aún tengo muchos sueños por cumplir, y disfruto de los que ya soñé cuando anduve despierta. Aprendo cada día mirando a los ojos de quien me mira, escuchando palabras no habladas por mi, y sintiendo el sentir de los demás. Soy un aprendiz de la vida...

Un comentario en “El temor no es signo de flaqueza…

  1. Sor.Cecilia

    Buenos días Pilar, el temor o su seudónimo el miedo, es una pasión del ánimo que lleva a un sujeto a tratar de escapar de aquello que considera arriesgado, peligroso o dañoso para su persona. El temor, por lo tanto, es una presunción, una sospecha o el recelo de un daño futuro.
    Al tratarse de una emoción primaria, puede decirse que el temor forma parte del esquema adaptativo de los seres humanos y de los animales, ya que representa un mecanismo de supervivencia y de defensa. Gracias al temor, un individuo puede responder con rapidez ante una situación adversa.
    Pero ante ese temor en una persona equilibrada, suele analizar cómo hallar la solución -si el caso parece que será real- piensa
    y después se despreocupa del hipotético problema. Pero si hay trastornos conductuales, se repliega en sí misma, convirtiéndose en una persona donde la queja la devora y por más que quieras ayudarla, pone mil excusas a las soluciones que le das.
    No necesariamente el tener ciertos miedos, son síntomas de debilidad, pero eso depende de cómo la persona sabe enfrentarse a las adversidades de la vida.
    En otras situaciones, el miedo es el motor de toma de decisiones, tomar una decisión aunque sea equivocada, de cierto que es de una persona psicológicamente fuerte.
    Gracias
    Con ternura.
    Sor.Cecilia

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